Posicionamiento como abogado experto

La recompensa al esfuerzo: los beneficios de posicionarnos como abogados expertos

Vamos al punto. Cuando hablamos de posicionamiento entre abogados nos estamos refiriendo a la construcción progresiva no de cualquier perfil profesional, sino al perfil de experto en una o más áreas específicas del Derecho. ¿Y para qué podría interesarle a un abogado posicionarse como un experto, más allá del logro que ello supone en sí mismo y del prestigio que de seguro ganaría? Porque esa posición es ideal para lograr dos grandes objetivos de carrera: a). mayor rentabilidad, en la medida que se incrementa el flujo de clientes; e, b) idoneidad para asumir encargos profesionales y académicos, como nombramientos en cargos públicos o cátedras, lo que a su vez refuerza el punto anterior.

Un abogado posicionado como experto asegura mayor rentabilidad, tanto en el plano del litigio como en el ámbito académico, y se vuelve lo suficientemente visible e idóneo para asumir posiciones destacadas.

Ahora vamos por partes. Cuanto más delicado es aquello que está en juego, más altas serán las exigencias de nuestros clientes. Podemos suponer, por ejemplo, que los reclamos ante un médico o ante un vendedor de artefactos no serán los mismos. La importancia del bien y la valoración que el cliente haga de este determinará el tipo de relación que desarrollará con el proveedor del servicio, así como los niveles de confianza y exigencia que depositará en él. En ese sentido, elegir un abogado, particularmente en casos complejos, pasa por dos filtros: o por recomendaciones de quienes se sintieron satisfechos con los servicios profesionales brindados, lo que a su vez implica una validación del cliente de la experiencia y capacidad del abogado, es decir, que el cliente considere a su abogado como un experto y por tanto lo recomienda; o que el potencial cliente busque en el medio abogados al amparo de la información pública que pueda encontrar. En este punto, haremos bien en suponer que un factor clave en la elección de un abogado en un mar de opciones será, precisamente, su posicionamiento como experto.

La condición de experto, intrínsecamente vinculada a conceptos como capacidad y eficiencia, suele tener una relación directamente proporcional con el número de clientes que solicitan los servicios de un abogado en particular, pero esto va más allá.

El abogado posicionado como experto no solo tendrá asegurada una alta demanda de sus servicios, sino que, además, como es lógico, podrá establecer tarifas profesionales más altas, lo que en el tiempo implicará que este profesional, si se dedica al litigio, pasará de buscar clientes a elegir patrocinados, o a elegir cargos públicos, proyectos de investigación o cátedras, si su perfil estuviese más vinculado al ámbito de la gestión o al desarrollo académico. En buena cuenta, posicionarte como experto te da control sobre tu carrera.

La gran pregunta ahora es: ¿y cómo me posiciono como un experto? Haciendo, diciendo y difundiendo. La calidad de experto estará determinada por los resultados que obtenga el abogado; mientras que el posicionamiento se definirá a partir de la adecuada difusión que se haga de esos resultados.

No es posible lograr ser vistos como expertos sin logros, porque entonces solo tendríamos una farsa; como tampoco es posible un posicionamiento sin difusión porque por definición el posicionamiento es la idea o concepto que los otros tienen de uno. Así, si los logros dependen del conocimiento y aplicación del Derecho, la adecuada difusión depende del marketing. Desde el plano de la difusión, es decir desde el marketing para abogados, lo siguiente a determinar será: ¿qué difundo? ¿cómo difundo? y ¿qué canales empleo? Para ello será necesario elaborar los planes de marketing, diseñar la estrategia de comunicación, así como construir y gestionar la principal plataforma online de un profesional: su WEB personal. Sobre esto y más comentaremos en los siguientes posteos del blog.

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